Editorial Revista Campo Andino

EL HOMBRE DEL AÑO QUE VIENE

Está claro que se respira un aire distinto.

Hay otras expectativas y en general, prevalece el optimismo, pero……en la mayoría de los casos, mesurado, por que hay cuestiones de fondo por resolver, y no hay señales contundentes que nos lleven a suponer que esos problemas tendrán resolución en un plazo razonable, para garantizar el equilibrio de las actividades productivas, al menos de las economías extrapampeanas.

Por otra parte veíamos que el clima venía acompañando, de manera que cabía esperar que «habrá cosecha»

No es un dato menor, es el punto de partida…!!!

Hay riesgo de granizo todavía, y habrá que ver si no hay problemas por exceso de humedad en algunos cultivos…ojalá que no.

Pero lo cierto es que, hasta ahora, parece que vamos a tener qué cosechar.

Otro tema es el mercado, a quién le vendo y a que precio. Acá se complica, Casi que hay tantas realidades como sectores productivos en la región. Pero con un denominador común: No hay futuro posible sin una salida exportadora.

Surge así la palabra casi mágica: Competitividad…gran problema. Porque no estamos solos en el mundo, produciendo lo que producimos, ni estamos solos cosechando en la época en que cosechamos.

La competitividad tiene dos caras a nuestro entender…hay un sin número de cosas a mejorar «tranquera adentro», unos más que otros, lo sabemos y en general sabemos como hacerlo, pero eso cuesta mucha plata en producciones intensivas como las nuestras, fuertemente demandantes de capital y de mano de obra, y esos recursos no están al alcance de todos.

El capital de trabajo es muy caro y la mano de obra cada vez mas escasa y cara por los costos asociados al salario.

En este punto debemos cruzar la tranquera y ubicarnos hacia afuera…., a nadie escapa que durante años las medidas que aplicaron sucesivos gobiernos y las que dejaron de aplicar, han venido haciendo mella sobre la competitividad de las economías regionales.

Todo esto viene a cuento porque el optimismo que genera la cosecha que viene, choca de frente contra varias realidades, la inflación que no afloja, el atraso cambiario, el déficit fiscal en el medio de todo esto y la falta de acuerdos comerciales y como si fuera poco chocamos de frente también con aumentos siderales de energía eléctrica, gas y costos obscenos en fletes internos para llegar a los puertos, que dicho sea de paso son los mas caros del mundo.

Dicho todo esto…no somos competitivos !! Somos caros….y si somos caros no nos compran y… si no nos compran tenemos que volcar lo producido al mercado interno, pero el mercado interno no es capaz de absorberlo todo.

Entonces: Estaremos produciendo de más ?

Será que es demasiado grande la economía agroindustrial de Mendoza?

Nos habremos excedidos con nuestras plantaciones ?

Entonces aparece » El hombre del año que viene «, siempre cree que el año que viene le va a ir mejor…, ese optimismo, es el que ha tenido vivas las inversiones productivas durante todos estos años.

«El hombre del año que viene» es el único que por ahora puede traer al país dólares genuinos por la exportación de sus productos, esos dólares genuinos son los que necesita el gobierno para ponerle límites a su endeudamiento.

El gobierno tiene que volver la mirada hacia adentro y darse cuenta de que el productor puede aportar buena parte de lo que necesitamos para despegar en serio.

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